No fue un sueño
ni un pensamiento
no fue un recuerdo
menos una nostalgia
te ví,
te ví
feliz
de oreja
a oreja
feliz.
Te ví
en mis manos calientes
en la piedra inerte
en la luz de la luna
en este sol de invierno
en el espejo
de la ventana oscura
te ví
tierna
pura.
El mejor regalo
que pudo recibir
este hombre
que se siente medio galo
es haberte vuelto a ver
de oreja
a oreja
feliz.
Te ví
y fue impresionante
ver el color
de tu respiración
y el olor
de tu amor.
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