lunes, 30 de enero de 2012

Me enseñaste

Me enseñaste a callar
cuando las palabras son filudas
me enseñaste a respirar
cuando falta el coraje
me enseñaste a dormir
sin ropa interior
me enseñaste a no siempre
decir te amo
me enseñaste a caminar
en vertical con el aire a favor.

Me enseñaste a secarme la cara
sin haber derramado ninguna lágrima
me enseñaste a irme
aun tenga razón o sin razón
me enseñaste a dormir
sin decir buenas noches mi amor.

Me enseñaste a despertarme
con el ruido de la medianoche
me enseñaste a no decir nada
mirando al vacío de los ojos
me enseñaste a besar con delirio
tus labios lo piden a gritos
me enseñaste a pegarme desnudo
al temblor de tu cuerpo oscuro.

domingo, 8 de enero de 2012

Primer domingo del dos mil doce

Primer domingo de este nuevo año
mis ojos arden
y mis pestañas pesan
dormía soñando en blanco
quizá creía que dormía
una hora, dos horas, diez horas;
pareciera
aún me pesan los ojos
como dos baldes con agua
en las manos de una delicada rama
de árbol de higo
o de árbol de níspero.

Catorce horas
el sol deslumbra la tarde aún
la calor, sí, la calor,
me castiga y me alimenta
con la furia de sus brasas invisibles
con el brillo de su luz solar
sin protector
sin preservativo
sin cuidado alguno
estoy tirado en mi mueble oscuro
a los ojos de mi ventana
de lunas rectangulares
de cortinas cremas vestidas.

Primer domingo del dos mil doce.