viernes, 12 de julio de 2013

Aceptar la vida como está ahora

Aceptar el frío
de tus manos en los bolsillos
aceptar tu silencio
en tus palabras
aceptar tu mirada perdida
cuando no te veía
aceptar tu lo siento
cuando no sé si lo merezco
aceptar tu desamor
en tu encuentro
aceptar tu ausencia
cuando tus labios me rozan
aceptar tu ida
sin que pueda detenerte
aceptar tu adiós
sin mirarme a los ojos.

Acepto hoy la vida
como está ahora
no puedo evitar los inviernos
acepto los caminos
que quedan desolados
los ríos furiosos
que destrozan las vidas
acepto el destino
que me ha tocado
ahora en mi vida.

Hasta el último segundo
yo quería caminar de la mano
que las tardes nos abracen
los fines de semana,
que las horas no se sientan
cuando veamos historias
tu echada en mis piernas
yo acariciando tu cabello.

Hasta el último segundo
soñaba con una familia
que pueda engreír
tantas veces se pueda
soñaba hasta el último segundo
que un pajarito correteara por la casa
riendo y gritando feliz
y yo no pueda alcanzarlo
para abrazarlo 
y hacerlo dormir en mi pecho.

Hasta el último segundo
soñaba en los viajes
que nunca se realizaron
pero que los dibujaba
en las ganas de querer hacerlos realidad
hasta el último segundo
pensé que aparecías
y me darías tu mano fría
para calmar mi calor.

Hasta el último segundo
creí en tus palabras
en tus ojos tristes
en tus labios
en tus abrazos
en ti
sí,
completamente en ti.

Aceptar la vida
como está ahora
acepto tu ausencia
sin que yo lo pida
hasta el último segundo
creí que todo se podía.


Señora

Su voz
su timbre de voz
ya no era la misma
su palabra
sus palabras
eran tan cortas
su silencio
sus silencios eran tan fríos
tan fríos.

Señora
hace mucho que no la escuchaba
hace mucho que quería llamarla
sonreír de su palabra
reflexionar de su silencio
saber si está bien
saber de su vida,
perdón por violar el respeto
perdón por sacar lágrimas
de parte de su vida
más amada.

Señora
cuando corté la llamada
mi mirada se perdió en la eternidad del adiós,
sin palabra pronunciada
hablaron mis lágrimas
de la eternidad de sus ojos
de aquellas tardes en su casa
de las pláticas en su sala muy cuidada
en el calor de su familia bien formada
en la atmósfera de amor que suspiraba.

Señora
entiendo que a veces pedir perdón
no es suficiente
entiendo que hay heridas
que no se curan,
finalmente quiero decirle
que fui muy feliz en su calor
haber tenido el privilegio
de respirar su atmósfera
de platicas sin parar
de tardes de fines de semana
de haber amado su parte más amada.