Las noches de los jueves
haciéndonos el amor
desenfrenadamente
lo hacíamos en el pasadizo
del Hotel de siempre.
Contra la pared
te levantaba la falda
arrimaba tu ropa interior mojada
te encantaba
me apretabas a ti
¡pegaditos! ... decías
y tu boquita de piquito de pollito
que quiere más y más.
Me besabas
como besan los cachorritos
recién naciditos
los pesones de sus madres
Me besabas
mis labios rojitos
erectos del fuego
que no volverá más.