lunes, 19 de septiembre de 2011

Vivir para contar

Ahora vivo para contar, lo que pasó el sábado en la madrugada al regresar a casa, después de cenar con un amigo y beber unos tragos en un bar tranquilo, conversando de todo, de trabajo, de los problemas que le chantan a uno, de lo injusto que pueden ser las cosas, y tener que asumirlas como vienen. Los problemas se asumen y se les busca una solución, igual si el ambiente es hostil, si por momentos la presión remplaza la respiración, es necesario un momento de paz, de relajación, para tener la mente más fresca y tomar las mejores decisiones, y pues, salir a cenar y beber moderadamente era algo que me hizo bien para mí, para tomar mejores decisiones en mi trabajo y en mi vida, sin saber que transcurriría después.

Tomé un taxi a mi casa a las 3 de la mañana, el cansancio me pasaba la factura, y cerré mis ojos por unos minutos, cuando desperté estaba en una calle abandonada sin nada, increíblemente me habían bajando del taxi y robado todo, yo no sentí nada, mi reacción fue dónde estoy, que hago aquí, sin poder comunicarme con nadie, sin dinero, perdido, caminé tres cuadras y llegué a una avenida, gracias a Dios pasó otro taxi y me llevó a casa, pude despertar a mi madre para que pagara ese taxi, dentro de mi casa, mi madre me abrazó y aún con la respiración agitada, la abracé, estaba vivo, le expliqué un poco a mi madre lo que había pasado, lloramos juntos y fui a tomar una ducha, ella me preparó una manzanilla caliente, y fue a dormir, yo, llamé al banco para cancelar mis tarjetas de crédito y débito que me robaron, era lo que me preocupaba mucho en ese momento.

Estuve tan asustado que ni cuenta me dí que tenía un golpe en la frente, un poco hinchada mi frente, pero estoy bien, gracias a Dios, cuando me bañe, revisé todo mi cuerpo y estoy bien, no tenía ningún dolor en mi cuerpo, solo en la frente y en el rostro, pero todo bien, gracias a Dios.

Antes de dormir, me acordé de mi maletín, tenía ahí contratos de seis empresas diferentes que han confiado en mí, había perdido mi maletín, los contratos, mi agenda, una libreta pequeña donde escribo cosas que me vienen a la mente, un libro en francés de Amelie Nothomb, postales de una amiga Andaluza. Sentí que estaba perdido en ese momento, porque a los problemas que ya tengo en el trabajo, habría más por haber perdido mi maletín con todos esos documentos importantes.

Desperté casi al medio día, con dolor de cabeza por el golpe y más preocupado, pero tenía la esperanza que podría ser un buen día a pesar de todo, llamè a mi celular personal, contestaban el teléfono, pero nadie hablaba, así que llamé a una amiga, y ella envió un mensaje de texto a mi celular privado diciendo lo siguiente... Por favor, devuélvanme mi maleta, necesito esos documentos importantes para mí.. A la media hora, recibí una llamada a mi casa, un tipo que se identificó sin nombre, dijo que encontró mi maleta en el distrito de La Victoria y que tenía mi maletín, así que le pedí que me lo diera, dijo que era un tipo moreno y vino a mi casa, llegó porque en mi agenda está mi dirección y los teléfonos, cuando llegó, tenía mal aspecto, vestía mal, parecía que tenía la misma ropa ya hace mucho tiempo, con sus ojos rojos y sus dientes manchados me devolvió mi maletín con mis documentos, estaban los seis contratos que necesitaba, además de mi cartera con mi documento de identidad, pero sin mis celulares, no importa, no le pagué el dinero que me pedía darle por haberme devuelto mis cosas, le dí un dinero que tenía en ese momento, menos de lo que me pidió y se marcho molesto, pero no me importó porque yo mismo pude haber hecho que lo metan preso, pero no quise más problemas ni molestar ni preocupar a nadie más de lo que me había pasado, se fue el tipo y yo me quedé con la sensación que él mismo y sus cómplices, por supuesto el taxista que tome en Miraflores, fueron los que me asaltaron.

Ya en casa, más tranquilo con mi familia, pude decir que estoy aquí, bien, asustado aún porque pudo haber pasado cosas peores, he leído tantas historias desagradables y horribles que le han pasado a otras personas que fueron asaltadas, de la misma modalidad que me tocó a mí ahora, me dije que tuve suerte porque no me hicieron tanto daño, lo material, el dinero que me robaron, no era importante, lo importante es que estoy aquí vivo para contarlo, a mi familia, a mis amigos, para que tomen sus precauciones, y sean más sensatos en tomar un taxi, es mejor pagar por un taxi formal de una empresa que un taxi informal que no tenemos ninguna seguridad de llegar bien a nuestros destinos.

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