Cuanto duelen las palabras
que se dicen con la mirada
que se añora
y solo entienden
los ojos húmedos
cuanto duelen las olas
que arrancan
en milímetros
las rocas
que yacen
en las peñas
verdosas
cuanto duele esta ausencia
que no existe
si te encuentro
en las calles
los parques
los restos
y los bares
locales
que me abren
sus abrazos
de bienvenida.
Cuanto duelen
las aguas saladas
de los mares
hambrientos
que se tragan
vidas enteras
la muerte
que transforma una nación
en consternación
en desolación
la vida
que se alimenta
de la muerte
cuanto duelen
esas lágrimas
ajenas
cuanto duelen
esos ojos
que lloran
en la oscuridad
del silencio
en el sol
de tu presencia
infinita.
Cuanto duelen
tus idas
tus venidas
las marcas de tu sonrisa
que están en mis ojos cerrados
que quiero hacerlos realidad
cuando abro mis ojos
y quiero estar encima de tu pecho
besándote la nariz
cuanto duelen
los días veinte
que celebro a escondidas
sin ti
sin mí
sin nada
sin nadie.
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