domingo, 11 de marzo de 2012

Encanto

Hay siete días que quisiera atesorar y tenerlos siempre conmigo
Cuando el mar es el cielo y el cielo mar,
El viento es tan delicado, fresco, casi tocas su mano, y lo invitas a caminar.
El horizonte es claro, tan radiante que todo parece nuevo,
No sabes si estás vivo o estás muerto, simplemente se siente tan bien.
Y quisieras quedarte inmóvil para no interrumpir el hechizo.
¿Puede ser el mar? O ¿el cielo? O ¿ambos?, o ¿es mi devoción por ellos?
sin habla, Me quedo maravillada ante tal grandeza hecha por el Gran Arquitecto.
Respiro y sí, estoy viva.

Escrito por J.L.

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