Estoy en la misma silla
sentando
con los ojos
cerrados
las manos sobre la mesa de vidrio
la respiración entrecortada
la luz de tus manos
alumbran el oscuro silencio
a la una y veintiuno
de la madrugada
del quince de diciembre
del año dos mil once.
Mi rostro recostado
sobre mis manos calientes
continúo con los ojos cerrado
dibujo tu cabello
tu rostro
tus ojos almendrados
tu sonrisa entre abierta
tu aire
sí tu aire
tu respiración
sí tu respiración
tu voz.
Una y treinta
de la madrugada
la misma silla
el mismo lugar
tú transparente
yo tangible.
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