Sentado en la misma silla
Que me acompaña hace tres años
Escuchando los ladridos de los perros
Y los gemidos de la vecina
A las doce y cincuenta y siete de la madrugada
Me rasco la cabeza
Para despertar el sueño
Y no se despierta
Mis ojos cansados
Se miran sin reflejo
Es miércoles de amanecida
Y no sé de qué escribir
Debería escribir sobre la vecina
Como gime cuando le hacen el amor
Pero no me inspira
Debería escribir
Del desamor
Pero es jodido
Escribir sin saber
Como empezar.
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